Qué pasa con las deudas conjuntas tras el divorcio
El divorcio notarial disuelve el matrimonio. No extingue ninguna deuda frente a bancos ni acreedores, ni trata bienes o deudas. Si los hay, las partes acuden a la notaría que quieran, cuando quieran, y realizan la escritura correspondiente. Le explico cómo funciona con cada tipo de deuda.
Contenido de este artículo
- 01 La distinción que determina todo: acuerdo interno vs obligación externa
- 02 La hipoteca conjunta: el caso más frecuente
- 03 Cómo resolver la hipoteca tras el divorcio: cuatro opciones
- 04 Préstamos personales y otras deudas conjuntas
- 05 Deudas de gananciales: cuándo responde el otro cónyuge
- 06 El divorcio notarial no trata las deudas: cómo se gestionan
- 07 Preguntas frecuentes
Acuerdo interno frente a obligación externa
El error más frecuente en materia de deudas conjuntas en un divorcio es confundir dos planos jurídicos que operan de forma completamente independiente.
El primero es el plano interno: lo que los cónyuges acuerdan entre sí sobre quién asume qué deuda. Ese acuerdo no forma parte del divorcio notarial. Si hay bienes o deudas comunes, las partes acuden a la notaría que prefieran, cuando lo decidan, y formalizan la escritura de disolución de sociedad conyugal (gananciales) o de extinción de condominio (separación de bienes). Sin abogados. Los oficiales de la notaría les asesoran.
El segundo es el plano externo: la relación con el banco o el acreedor. Esa relación no la crean los cónyuges. La creó el contrato de préstamo firmado en su momento. Y ese contrato solo se modifica con el consentimiento expreso del acreedor.
La consecuencia es directa: aunque la escritura de disolución de sociedad conyugal o extinción de condominio establezca que un cónyuge asume el pago de la hipoteca, el banco no está vinculado por ese acuerdo. Si ese cónyuge deja de pagar, el banco puede reclamar la totalidad de la deuda al otro. Ni el divorcio ni la escritura de liquidación cambian eso frente al banco.
Lo que pueden acordar los dos
En la escritura de disolución de sociedad conyugal o de extinción de condominio, los cónyuges acuerdan quién asume cada deuda. Si uno asume la hipoteca y no la paga, el otro puede reclamarle por incumplimiento. Esta escritura se formaliza ante notario, sin abogados, cuando y donde las partes decidan.
Este acuerdo tiene plena validez entre las partes. Pero no modifica la relación con el banco.
Lo que el banco no acepta sin más
El banco no es parte en el convenio de divorcio. Para que un cónyuge quede liberado de la deuda frente al banco, es necesaria la aceptación expresa de la entidad mediante novación hipotecaria. Sin ese paso, ambos siguen siendo deudores solidarios.
El banco puede reclamar el 100% de la deuda a cualquiera de los dos, con independencia del acuerdo interno.
Ni el juez mediante sentencia ni los cónyuges mediante convenio pueden modificar unilateralmente la relación contractual con el banco. Es doctrina consolidada confirmada por la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de marzo de 2011. Solo la novación aceptada por la entidad libera al cotitular saliente.
La hipoteca conjunta: lo que ocurre realmente tras el divorcio
Cuando dos personas firman una hipoteca, ambas quedan obligadas como deudores solidarios frente a la entidad financiera. Eso significa que el banco puede reclamar la totalidad del préstamo a cualquiera de los dos, sin importar lo que acuerden después entre ellos.
El divorcio no modifica esa relación. Mientras no se produzca un cambio formal en el contrato hipotecario aceptado por el banco, los dos siguen siendo cotitulares del préstamo con responsabilidad solidaria sobre el total de la deuda.
Consecuencias prácticas de no resolver la hipoteca
El cónyuge que abandona la vivienda pero sigue figurando en la hipoteca asume dos riesgos concretos.
Riesgo de reclamación. Si el cónyuge que se queda en la vivienda deja de pagar, el banco puede reclamar al otro la totalidad de las cuotas pendientes, o incluso iniciar la ejecución hipotecaria sobre bienes del que abandonó la vivienda.
Riesgo en CIRBE. Mientras figure como cotitular del préstamo, ese cónyuge aparece en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) como deudor. Eso reduce su capacidad de endeudamiento: si solicita una nueva hipoteca para su propia vivienda, el banco consultará el CIRBE y computará la hipoteca anterior como deuda activa.
En la práctica es habitual que el personal de la sucursal bancaria diga algo como «si se sigue pagando, no pasa nada.» Esa declaración no vincula al banco en absoluto mientras no se firme la novación ante notario. No es garantía suficiente ni para el que sale ni para el que se queda.
Cómo resolver la hipoteca tras el divorcio: cuatro opciones
Estas son las cuatro opciones reales para resolver la hipoteca conjunta. Cada una tiene requisitos, costes e implicaciones distintas.
El cónyuge que se queda en la vivienda solicita al banco que libere al otro y asuma la deuda en solitario. El banco evalúa si tiene solvencia suficiente para asumir el préstamo de forma individual.
Si el banco lo aprueba, se firma la novación ante notario y se inscribe en el Registro de la Propiedad. Solo a partir de ese momento el cónyuge saliente queda liberado de la deuda frente al banco.
Si el banco deniega la novación (por insolvencia del cotitular que se queda, por política de riesgos o por cualquier otra razón), no hay obligación de aceptarla. En ese caso hay que explorar las otras opciones.
Si el banco actual deniega la novación o las condiciones no son aceptables, puede trasladarse la hipoteca a otra entidad que sí acepte al único titular. La nueva entidad asume la hipoteca con el cónyuge que se queda como único deudor.
Esta opción puede ser más accesible que la novación en el banco original, y en ocasiones permite mejorar las condiciones del préstamo (tipo de interés, plazo). Tiene costes de tasación y notariales.
Si ninguno de los dos puede o quiere asumir la hipoteca en solitario, vender la vivienda permite cancelar el préstamo con el importe obtenido. Si hay sobrante, se reparte entre los dos según su porcentaje de titularidad.
Es la solución que elimina toda responsabilidad hipotecaria de ambos de forma definitiva. Si el precio de venta no cubre el total de la deuda, los dos siguen respondiendo por la diferencia.
En algunos casos puede resultar más eficiente cancelar anticipadamente el préstamo conjunto y contratar una nueva hipoteca a nombre de uno solo. Requiere liquidez para la cancelación anticipada o capacidad de financiación para la nueva hipoteca.
Esta opción elimina toda vinculación con el préstamo anterior y puede permitir negociar condiciones actualizadas. Los costes de cancelación varían según el tipo de hipoteca y lo que reste de préstamo.
| Opción | Requiere banco | Libera cotitular | Coste estimado |
|---|---|---|---|
| Novación | Sí, debe aprobarlo | Sí, si el banco aprueba | Notaría + registro + posibles comisiones bancarias |
| Subrogación a otro banco | Sí, nuevo banco | Sí | Tasación + notaría + registro |
| Venta de la vivienda | No (cancelación automática) | Sí, si cubre el préstamo | Gastos de venta + cancelación hipoteca |
| Cancelación + nueva hipoteca | Sí, para nueva hipoteca | Sí | Cancelación anticipada + costes nueva hipoteca |
Préstamos personales y otras deudas conjuntas tras el divorcio
La hipoteca es la deuda conjunta más frecuente y la que genera más consultas, pero no es la única. La misma lógica se aplica a cualquier deuda suscrita por los dos cónyuges: préstamos personales, líneas de crédito, tarjetas de crédito conjuntas o préstamos para vehículos.
Préstamos personales conjuntos
Si los dos firmaron un préstamo personal, ambos son deudores solidarios frente a la entidad financiera. En la escritura de liquidación pueden acordar quién asume el pago, pero ese acuerdo interno no modifica la relación con el banco. El divorcio notarial no trata esta cuestión.
Si el que asumió la deuda deja de pagar, el banco puede reclamar al otro. La única forma de liberar a uno es que el banco acepte una novación del contrato, lo que en préstamos personales es menos habitual que en hipotecas y depende de la política de cada entidad.
En la práctica, lo más habitual es cancelar el préstamo conjunto y, si es necesario, contratar uno nuevo a nombre del que va a asumir la deuda.
Tarjetas de crédito conjuntas
Las tarjetas de crédito conjuntas o las que tienen al otro cónyuge como titular adicional generan responsabilidad solidaria sobre el saldo pendiente. Al divorciarse, conviene cancelarlas o solicitar la baja del cotitular, con la aprobación del banco emisor.
Préstamos de vehículos
Si el préstamo del vehículo fue firmado por los dos, aplica la misma regla: ambos son deudores solidarios hasta que el acreedor acepte un cambio. Al liquidarse los bienes conjuntos, el vehículo se adjudica a uno, pero si el préstamo no se modifica, el otro sigue respondiendo de la deuda.
Si en la escritura de liquidación un cónyuge asumió una deuda y luego es el otro quien acaba pagando para evitar consecuencias, tiene acción de repetición para reclamar lo pagado de más. Esa reclamación es entre cónyuges, no frente al banco. La documentación de la escritura y de los pagos realizados es esencial para ejercerla.
Deudas de gananciales: cuándo responde el otro cónyuge
En el régimen de gananciales, las deudas contraídas durante el matrimonio en el ejercicio de la actividad profesional o doméstica de un cónyuge pueden afectar al patrimonio común, conforme al artículo 1365 del Código Civil.
Esto significa que si uno de los cónyuges contrajo deudas en el ejercicio de su profesión o actividad empresarial, el acreedor puede dirigirse contra los bienes gananciales aunque la deuda la firmara solo uno de los dos.
Qué ocurre con esas deudas tras el divorcio
Con el divorcio se disuelve la sociedad de gananciales (art. 1392 CC), pero las deudas preexistentes no desaparecen. Ambos cónyuges siguen respondiendo frente a los acreedores hasta que se tramite la escritura de liquidación de gananciales, en la que se adjudica qué cónyuge asume cada deuda.
Ese acuerdo de liquidación tiene plena validez entre las partes. Pero, igual que con la hipoteca, el acreedor externo no está vinculado: si el cónyuge que asumió la deuda en la liquidación no paga, el acreedor puede dirigirse contra el otro.
Las deudas privativas no afectan al cónyuge no deudor
No todas las deudas contraídas durante el matrimonio son gananciales. Las deudas privativas (contraídas antes del matrimonio o para uso exclusivo de un cónyuge, sin beneficio para la familia) solo afectan al patrimonio privativo del cónyuge deudor. El otro cónyuge no responde de ellas ni con su patrimonio propio ni con los bienes gananciales, salvo que existan excepciones previstas en el propio Código Civil.
En la escritura de liquidación de sociedad de gananciales, las partes acuerdan quién asume cada deuda. Ese acuerdo establece la obligación interna entre cónyuges, que puede ejercerse judicialmente si uno incumple. La escritura se tramita ante notario, sin necesidad de abogados.
El divorcio notarial no trata las deudas: cómo se gestionan entonces
El divorcio notarial trata una sola cosa: la disolución del vínculo matrimonial. No incluye bienes, deudas ni hipotecas. El convenio que se formaliza en la escritura notarial de divorcio solo recoge el acuerdo de divorciarse.
Si hay bienes y/o deudas comunes, las partes acuden a la notaría que prefieran, en el momento que decidan, y realizan una escritura independiente, sin coste de abogados. No es necesario hacerlo al mismo tiempo que el divorcio ni en la misma notaría.
Qué escritura corresponde según el régimen
En régimen de gananciales: escritura de disolución de sociedad conyugal. En régimen de separación de bienes con bienes en copropiedad: escritura de extinción de condominio.
En ninguna de las dos escrituras se necesitan abogados. Los oficiales de la notaría asesoran a las partes sobre el contenido y las consecuencias jurídicas. El proceso es más económico y no genera problemas posteriores en el Registro de la Propiedad.
Lo que la escritura de liquidación sí puede hacer
En esa escritura sí pueden acordar quién asume cada deuda. Ese acuerdo interno es exigible entre cónyuges: si uno incumple, el otro puede reclamarle.
Errores frecuentes con las deudas conjuntas en el divorcio
Estos son los cuatro errores más habituales y los que más consecuencias económicas generan.
Preguntas frecuentes sobre deudas conjuntas y divorcio
¿El divorcio cancela las deudas conjuntas?
¿Qué pasa con la hipoteca conjunta si me divorcio?
¿Está obligado el banco a aceptar la novación hipotecaria en el divorcio?
¿Qué pasa con un préstamo personal conjunto tras el divorcio?
¿Qué es la novación hipotecaria por divorcio?
¿Qué pasa con las deudas de gananciales tras el divorcio?
¿Afecta la hipoteca conjunta no novada al CIRBE?
Le digo exactamente qué pasa con sus deudas en su caso concreto
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